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Fuera de mi

por aymara
sábado, 21 de noviembre del 2009 a las 19:38
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En mi no hay nada, silencio,
en mi no queda nada, no hay nada.
Nada de lo que hubo existe dentro
Lo que existió dentro ha ido lejos.
Y no lo encuentro, ni quiero
encontrarlo en otro sitio,
no lo buscaré porque no quiero,
está lejos, y no soy yo.
No existo ya, soy vacío, soy humo.
Me quiebro en cada intento
por andar, me rompo un poco mas
en cada avance de mis pies,
torpes pies enamorados.
Inútil grito que nace muerto,
voz negra del negro vacío que me ocupa
y me ahoga lentamente mientras
el aire a mi lado alimenta todo
pero no deja que lo toque.
Me muevo entre luces negras sin sombras
que me digan dónde estoy,
me fundo sola en las negras luces
que se alimentan de mi muerto yo.
Me tocan manos que no veo,
las siento dar vueltas a mi alma muerta
girándola mientras buscan algo vivo
y cogen las mías, lángidas y cansadas,
manos mías sin fuerza que se abandonan
y no se aferran a nada,
torpes manos enamoradas.
Algo quiere abrir mis ojos y lo eludo
porque no quiero ver nada de lo que amo
tan lejano de mis ojos,
torpes ojos enamorados.
Nada oigo de mi, no siento nada,
no queda nada dentro, estoy sola
con un corazón que no le sirve,
torpe corazón enamorado.
Me tumbo en el aire quieto
que no sabe mecerme
ni llevarme donde quiero ir,
y sola no puedo hacerlo.

Di mi nombre

por aymara
sábado, 21 de noviembre del 2009 a las 19:35
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Di mi nombre
Cuando despiertas nubes de sol...
di mi nombre.
Cuando sangras en papeles enamorados...
di mi nombre.
Cuando abandonas el instante de mi cuerpo ...
di mi nombre.
Cuando mis ojos viven en los tuyos...
di mi nombre.
Cuando mi cintura arde por tus manos...
di mi nombre.
Cuando tu abrazo se vuelve insoportable...
amor, di mi nombre.
Porque me abandono en cada palabra tuya
que bebo con la sed del náufrago...
amor, di mi nombre.
En la luz de tu mirada muero
cuando encuentra un poco de mi...
Y deshojo margaritas infantiles
mientras espero me encuentres sentada,
distraída al borde del agua,
con un poema soñado en tus manos,
poema soñado para mi.
En el baile de tus versos regalados
encuentro el sosiego que preciso,
en el recuerdo de lágrimas viejas
con tus dedos en mis ojos ya secos,
y oigo un susurro que el aire trae
tramposo y divertido hasta mis manos
y escucho callada ese rumor de colores,
que es tu voz,
y entiendo lo que dice,
porque es mi nombre.

Deseo

por aymara
sábado, 21 de noviembre del 2009 a las 19:28
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...Y me paseo descalza, entre las flores
suaves besos de mis dedos
en terciopelo reposando.
...Y se enreda mi falda en tus tobillos
entre risas de otoño recordado
dulce otoño renacido.
...Y mi pelo vuela libre recogiendo
de la brisa tus retazos
y dejando tu aroma en mis oídos.
Desperezo sin prisa pétalos azules
mezclados con el ámbar de mi vientre,
luz ámbar que juega a esconderse,
sorprendida,
en los brazos de palabras repetidas.
Pétalos de azúcar que ya,
desperezados, por fin flotan 
junto a un nenúfar apagado, olvidado...
El abismo de tus ojos me llama
y quiero ir..., pero no apresuro mi llegada,
indolente me demoro entre las flores
regalando mi sonrisa a la luz ámbar.

Ojalá...

por aymara
domingo, 08 de noviembre del 2009 a las 04:32
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No quería perderte y te he perdido. Nos hemos perdido. Ha sido una semana. Sólo una semana, corta y extraña, pero tan intensa. Dos encuentros tiernos y hermosos, pero demasiados desencuentros. Quizá en algún lugar hay un mundo paralelo en el que nadie se siente amenazado, ni tiene miedo del futuro o de repetir el pasado. Quizá en algún lugar estemos tú y yo viviendo nuestra historia contemplando, entre divertidos y extrañados, cómo se debaten las mentes terrestres, cómo pierden el tiempo entre retóricas y análisis críticos, cómo dejan pasar el agua a su lado sin ni siquiera oirla. Quizá en ese lugar tú y yo nos cogemos de las manos y giramos sin fin, desnudos, vibrando, riendo, viviendo nuestros sueños. Giramos y giramos ajenos a todo, tan inocentes como dos niños, con nuestras almas en sintonía, sin otra cosa que hacer más que vivirnos los dos, con tanta fuerza que el viento se alza deshojando las ramas de los árboles.
Quizá en ese lugar nadie observa a nadie, ni espera nada, ni juzga nada. Quizá en ese lugar los amantes solo pueden sentir amor sin condiciones, sin cortapisas, y dejarse llevar por sus ojos que se miran hasta universos secretos donde solo ellos entran y construyen en cada instante de amor.
Quizá en ese lugar el suelo se alfombra de hojas de otoño para dar lecho a tanto amor para el que no hay sitio en otros lugares, y tú y yo lo recogemos para usarlo, porque nadie lo quiere y moriría estéril, y tenemos tanto amor que no podemos hacer otra cosa más que girar felices hasta caer exhaustos sobre las hojas, y amarnos hasta que nuestro abrazo es tan perfecto que abrimos la puerta de nuestro íntimo universo para adentrarnos en él solos. Tú y yo.
Ojalá existiera ese lugar al que yo pudiera ir con el amor que he recogido del suelo, me desborda y morirá sin ser usado por nadie. Ojalá.

Demasiao raro pa´mi

por aymara
viernes, 06 de noviembre del 2009 a las 01:06
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Estoy segura de que tod@s conocéis esa sensación horrible, angustiosa, desquiciante y sobre todo ridícula de estar llevando el teléfono a todas partes, incluso al cuarto de baño joder, esperando lo que sabes de sobra que no ocurrirá: La Llamadita. Esa vocecilla puñetera no para de decir: "sinovaallamarnotemolestesnotearregles", y tú: "que si, hombre, si dijo que.." "qué ingenu@ eres...". Efectivamente: ni llama, ni se conecta al messenger ni ná de ná.

Este, obviamente, es hoy mi caso. Toda la semanita andamos con un tira y afloja de no te menees, la verdad. Uff, qué perecita me da siquiera ordenarlo cronológicamente. El señorito dice que tengo muchos lastres del pasado... ¡no voy a tenerlos... si tengo 46 años!, a lo mejor esperaba que... yo qué se... que hubiera nacido por arte de magia de un bulbo, que mis hijos existan por generación espontánea y que mi ex, con el que he estado casada 20 años, fuera como el butanero que llega a casa, te hace un trabajito, y nueve meses después llaman a la puerta y te dejan un crío en ella.

Ordenemos las ideas: mi educación es mi educación y con la edad te vas quitando las cosas de las que realmente sientes y sabes que puedes prescindir. Correcto.

Mis hijos son mis hijos, tres, mayorcitos ya. Eso afortunadamente al don no le estorban... de momento. Correcto.

Lo de mi ex... en fin, merece extenderme más. Estoy rodeada de gente que está sufriendo procesos contenciosos con sus ex parejas desde hace... AÑOS, y estoy viendo cómo esos hijos han crecido interiorizando un ambiente no precisamente sano para su crecimiento como personas, pues oyen de todo y ven de todo. Sabéis lo que es eso ¿o no?. Bueno, pues el señor no entiende y le molesta que yo y mi ex nos esforcemos en tener una buena relación.  Le cuento el otro día "pues ha estado aquí mi ex cenando y viendo un partido de fútbol en la tele con sus hijos", respuesta "oy oy oy oy.... eso sí que no me lo esperaba yo" y a partir de ahí buah, que cómo consiento eso, que tengo una relación de dependencia con mi ex (jajajaja), que sufro sometimiento, y bla bla bla...

No hace mucho que nos conocemos, pa qué engañarnos, hace muy poco, por eso estoy flipando. El tío me gusta, vaya si me gusta, muy inteligente y tremendamente atractivo, vale, pero joderrrrrr, no se qué coño le pasó que dice que esto ya lo ha vivido y que no quiere vivirlo otra vez. Es petardíiiisimo. Realmente mientras escribo esto lo veo todo con cierta objetividad y si fuera mi hermana le diría "manda a ese gilipollas a paseo", pero es que el gilipollas me encanta, hasta que me harte de sus gilipolleces. Nos vemos poquísimo, pero cuando hablamos es la leche, unas veces está encantador y las otras ganas me dan de tirar el teléfono por la taza del wáter tras un sonoro "¡vásase usted a cagar a la vía!", cualquier cosa que digo es procesada con retorcimiento por su matemático cerebro (esa es su profesión: matemático, uffff), que además parece ser está dotado para la Psicología clínica. Es agotador. Le cuento un sueño: "está clarísimo, lo veo todo nítidamente", y yo por dentro "¡ya empezamos...", así que no le cuento un sueño. Si le digo que he hablado con mi ex sobre las Navidades, por ejemplo, "te domina, sigues sometida a su bota", si le cuento de mi trabajo, yo qué se, que ando agobiada pues eso es "porque tu divorcio te ha dejado descentrada, ya te lo digo yo, arrastras mucho y no estoy dispuesto a...", al final nuestras conversaciones son un coñazo, él no habla claramente de lo que siente por mi porque dice que "soy peligrosa, y por prevención...", pero luego dice que soy preciosa y me llama cielo (¡cielo, qué morro!), y al momento recupera su compostura y comienza a hacer sumas y restas mentales.

Casi todos los días por la noche hablamos por el messenger, pues hasta eso me agota porque analiza cada palabra que digo y en dos ocasiones se ha puesto muy digno, en plan "eres una bomba que me va a estallar dentro", "se confirma lo que yo decía: sometimiento... DEPENDENCIA", y cosas por el estilo. La última de ellas le dije "no te preocupes, que no passa ná... nos borramos el uno al otro y todos contentos, Einstein" y él dijo "¿estás segura de que quieres eso? Tú verás...", entonces me entró la risa y le piropeé (lo hago con frecuencia) en plan "chulazo, torero, bombón, buenorro, macizo, culete..." y es curioso, se transforma en un gatito que se deja coger en brazos y hacer mimos... curioso. Cuando hago eso se relaja.

Mañana voy a su casa a cenar. No descarto sorpresas de última hora como que no puede ser, le ha surgido un imprevisto ineludible, o que está desarrollando una nueva teoría matemática que con seguridad le llevará hasta el Nobel. ¡No se por qué me tiene tanto miedo! El caso es que me chifla, pero tengo la cabeza fría y con capacidad para pensar. Espero poder cenar porque cocina que no es normal, pero prefiero pasar hambre, qué queréis que os diga. ¡Demasiao raro pa´mi!

 

 

Nadie sabe nada de nadie

por aymara
viernes, 06 de noviembre del 2009 a las 00:53
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No puede dormir, son las 2:27 de la mañana y no puede dormir. Tiene el corazón demasiado despierto y demasiado vivo. Su razón en pie de guerra, presentando batalla a lo nuevo. Pero no puede ganar, aunque siempre lo ha hecho, hoy no podrá ganar. Mira alrededor con los ojos del niño que no entiende por qué tiene que devolver ese juguete que no es suyo. Su posición de dominio está en peligro porque la vida avanza, y ella está viviendo al revés. Nació tan joven y tan segura que tuvo la suficiente fuerza para imponerse y ocupar todos los rincones donde encontraba inseguridad, la inseguridad de la adolescencia y la juventud que ella aún tenía y que la razón no soportaba por su flaqueza y debilidad, así que le resultó muy fácil adueñarse de ella y conseguir aplastar todas esas paparruchas que no entraban en lo correcto de la norma. Ella se sentía una especie de bicho raro entre el resto de la gente, porque se daba cuenta que a sus 15 años era preciosa pero odiaba serlo, y eso no era normal.
 
Empezó a tenerse mucho rencor porque no era igual que los demás, se mostraba alegre y divertida, era la reina de todas las fiestas porque todos esperaban de ella que fuera la más sonriente y encantadora y también la más bonita, así que se esforzaba constantemente por no defraudar a nadie, y todos alababan su encanto, pero a ella le daba asco y cada día se quería un poco menos, hasta que llegó un momento en que ya no se quiso nada y apareció la muerte, que galantemente le pidió un baile que ella aceptó, fue tan corto como poco eficaz, pero bailó, vaya si bailó.
 
Como nadie la tomaba muy en serio se hizo nenúfar. Era un nenúfar precioso, eso si, pero tremendamente triste. Pero  ¡era tan fácil ser nenúfar! seguiría siendo preciosa y encantadora, que era lo que todos querían, y guardaría su secreto: su deseo de ser inteligente. Así nadie se daría cuenta y todos contentos. Se dejó llevar por la vida y las manos de otras personas, ellos se encargaban de recordarle las normas que debía cumplir escrupulosamente, y ella en secreto soñaba con ser valiente y dar una patada en el culo a todo y a todos, y vivir, y estudiar, y ser libre. Pero se quedó en un sueño, un mal sueño.
 
Nada de lo que soñó se completó, pero fue muy buena, nunca se saltó las normas y fue muy muy responsable, tan responsable que decidió que si no le tocaba ser feliz, pues no le tocaba y ya está, no lo iba a pelear para no escandalizar a nadie, se aguantó y nadie se enteró nunca que por dentro se moría otra vez.
 
Por primera vez en muchos años oye algo dentro ella que suena fuerte y retumba en sus oídos: es su corazón que late con tacones y no le deja dormir. Por fin no puede dormir.

Un poema...

por aymara
jueves, 29 de octubre del 2009 a las 22:52
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VERBOS SOÑADOS

Teniendo como tengo tu pelo suave

Entre mis dedos enredado,

Mirando como miro tus negros ojos

De noche larga, negra noche,

Oliendo como huelo el abrigo de tu cuello

Que a mis miedos da refugio,

Sintiendo como siento tus cálidas manos

Dueñas de esta presa sometida,

Yendo como voy hacia ti desesperando

en la promesa de paisajes de amapolas,

Soñando como sueño la isla de tu cuerpo

Donde a tanto anhelo dará puerto,

Esperando como espero tus cercanos labios

Que dibujen en los míos tu capricho,

Amor

Conozco un poco más el alma plena,

Descubro un poco más el infinito inexistente,

Encuentro un poco más de la vida el aliento,

Aprendo un poco más a no escapar deprisa,

Preparo un poco más la respuesta a tus sentidos,

Estudio un poco más los caminos de mi cuerpo,

Hallo un poco más de amor escondido.

Sobre el blog

El blog de Aymara

Pues nada, cuando no duermo escribo aquí.

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