Estoy segura de que tod@s conocéis esa sensación horrible, angustiosa, desquiciante y sobre todo ridícula de estar llevando el teléfono a todas partes, incluso al cuarto de baño joder, esperando lo que sabes de sobra que no ocurrirá: La Llamadita. Esa vocecilla puñetera no para de decir: "sinovaallamarnotemolestesnotearregles", y tú: "que si, hombre, si dijo que.." "qué ingenu@ eres...". Efectivamente: ni llama, ni se conecta al messenger ni ná de ná.
Este, obviamente, es hoy mi caso. Toda la semanita andamos con un tira y afloja de no te menees, la verdad. Uff, qué perecita me da siquiera ordenarlo cronológicamente. El señorito dice que tengo muchos lastres del pasado... ¡no voy a tenerlos... si tengo 46 años!, a lo mejor esperaba que... yo qué se... que hubiera nacido por arte de magia de un bulbo, que mis hijos existan por generación espontánea y que mi ex, con el que he estado casada 20 años, fuera como el butanero que llega a casa, te hace un trabajito, y nueve meses después llaman a la puerta y te dejan un crío en ella.
Ordenemos las ideas: mi educación es mi educación y con la edad te vas quitando las cosas de las que realmente sientes y sabes que puedes prescindir. Correcto.
Mis hijos son mis hijos, tres, mayorcitos ya. Eso afortunadamente al don no le estorban... de momento. Correcto.
Lo de mi ex... en fin, merece extenderme más. Estoy rodeada de gente que está sufriendo procesos contenciosos con sus ex parejas desde hace... AÑOS, y estoy viendo cómo esos hijos han crecido interiorizando un ambiente no precisamente sano para su crecimiento como personas, pues oyen de todo y ven de todo. Sabéis lo que es eso ¿o no?. Bueno, pues el señor no entiende y le molesta que yo y mi ex nos esforcemos en tener una buena relación. Le cuento el otro día "pues ha estado aquí mi ex cenando y viendo un partido de fútbol en la tele con sus hijos", respuesta "oy oy oy oy.... eso sí que no me lo esperaba yo" y a partir de ahí buah, que cómo consiento eso, que tengo una relación de dependencia con mi ex (jajajaja), que sufro sometimiento, y bla bla bla...
No hace mucho que nos conocemos, pa qué engañarnos, hace muy poco, por eso estoy flipando. El tío me gusta, vaya si me gusta, muy inteligente y tremendamente atractivo, vale, pero joderrrrrr, no se qué coño le pasó que dice que esto ya lo ha vivido y que no quiere vivirlo otra vez. Es petardíiiisimo. Realmente mientras escribo esto lo veo todo con cierta objetividad y si fuera mi hermana le diría "manda a ese gilipollas a paseo", pero es que el gilipollas me encanta, hasta que me harte de sus gilipolleces. Nos vemos poquísimo, pero cuando hablamos es la leche, unas veces está encantador y las otras ganas me dan de tirar el teléfono por la taza del wáter tras un sonoro "¡vásase usted a cagar a la vía!", cualquier cosa que digo es procesada con retorcimiento por su matemático cerebro (esa es su profesión: matemático, uffff), que además parece ser está dotado para la Psicología clínica. Es agotador. Le cuento un sueño: "está clarísimo, lo veo todo nítidamente", y yo por dentro "¡ya empezamos...", así que no le cuento un sueño. Si le digo que he hablado con mi ex sobre las Navidades, por ejemplo, "te domina, sigues sometida a su bota", si le cuento de mi trabajo, yo qué se, que ando agobiada pues eso es "porque tu divorcio te ha dejado descentrada, ya te lo digo yo, arrastras mucho y no estoy dispuesto a...", al final nuestras conversaciones son un coñazo, él no habla claramente de lo que siente por mi porque dice que "soy peligrosa, y por prevención...", pero luego dice que soy preciosa y me llama cielo (¡cielo, qué morro!), y al momento recupera su compostura y comienza a hacer sumas y restas mentales.
Casi todos los días por la noche hablamos por el messenger, pues hasta eso me agota porque analiza cada palabra que digo y en dos ocasiones se ha puesto muy digno, en plan "eres una bomba que me va a estallar dentro", "se confirma lo que yo decía: sometimiento... DEPENDENCIA", y cosas por el estilo. La última de ellas le dije "no te preocupes, que no passa ná... nos borramos el uno al otro y todos contentos, Einstein" y él dijo "¿estás segura de que quieres eso? Tú verás...", entonces me entró la risa y le piropeé (lo hago con frecuencia) en plan "chulazo, torero, bombón, buenorro, macizo, culete..." y es curioso, se transforma en un gatito que se deja coger en brazos y hacer mimos... curioso. Cuando hago eso se relaja.
Mañana voy a su casa a cenar. No descarto sorpresas de última hora como que no puede ser, le ha surgido un imprevisto ineludible, o que está desarrollando una nueva teoría matemática que con seguridad le llevará hasta el Nobel. ¡No se por qué me tiene tanto miedo! El caso es que me chifla, pero tengo la cabeza fría y con capacidad para pensar. Espero poder cenar porque cocina que no es normal, pero prefiero pasar hambre, qué queréis que os diga. ¡Demasiao raro pa´mi!